Llegó la primavera. Que entre aire nuevo. El ambiente está viciado. Limpiemos. Y no me refiero a los pisos, me refiero al corazón. Es tiempo de nuevos borradores. De nuevas servilletas en blanco donde volcar las locuras que otros piensan que son imposibles. Montaña rusa de emociones para un corazón inquieto que no se cansa de vivir intensamente. Quitemos la tela de arañas de los sueños que dejamos dormidos por comodidad, por falta de iniciativa o por la excusa que sea. Que entre aire nuevo. Es tiempo de inspiración.

Es tiempo de impulso. Que sople. Que el Espíritu sople y le salgan alas al alma. Que el cielo sea el límite y la imaginación la estrategia para crear lo que aún no existe. Crearnos a nosotros mismos. Descubrirnos únicos e irrepetibles. Descubrirnos llamados. Llamados a transformarnos, cambiar. Ser mejores que ayer. Es posible. Un nuevo comienzo es siempre una posibilidad. Y volver a empezar no significa empezar de cero. Volver a empezar significa recorrer el mismo camino, pero con ojos nuevos, donde todo lo vivido hasta el momento se convierte en experiencia valiosa en el paso a paso hacia nuestra meta.

Llegó la primavera. Una estación que nos invita a florecer, ¡qué desafío! Dejar de ser semilla debajo de la tierra para crecer, salir, anunciar, y ser parte de la belleza del paisaje donde la diversidad de colores expresa la intensidad que tiene la vida. La primavera puede ocurrir dentro nuestro. Que el corazón también cambie de estación, que el sol entre hasta lo más profundo y nos ilumine cada rincón. Que la brisa nos permita redescubrir la belleza habita en la inmensidad de lo más simple. La primavera llega con un montón de cosas para enseñarnos.

Es tiempo de algo nuevo. Y para vivir lo nuevo es necesario, por un lado, despojarse. Pero, por otro lado, aferrarse. Sí, aferrarse fuerte a todo lo que nos da empuje, ganas, entusiasmo, coraje, valentía. Es tiempo de que fluya todo eso que nos hace bien. Es tiempo de dar protagonismo a esas personas que nos creen capaces. A esos que sueñan con nosotros. A esos que también tienen alas para volar juntos.

Abramos las ventanas y salgamos de la jaula en la que nos solemos poner con tantos miedos, ansiedades y prejuicios. La inspiración para ser necesita sentirse libre. Es hora. Es tiempo de inspiración. Llegó la primavera.

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