En los últimos días se viralizó por redes sociales un video que muestra una imagen de la Virgen de Fátima llevada en andas por el pasillo del pabellón de una cárcel. Al detenerse en cada celda, de las mirillas y de la ventilación de la puerta se asoman brazos tatuados, con rosarios enlazados en los dedos, que acarician la imagen con devoción, mientras de fondo se oye fuerte el rezo del rosario.

Sucedió en la mañana del viernes 1 de noviembre en la Unidad Penal de Máxima Seguridad N° 48, del Servicio Penitenciario Bonaerense, en la localidad de San Martín, Buenos Aires, cuando una de las 14 imágenes peregrinas del santuario de Fátima de Portugal que se encuentra en la Argentina, visitó la cárcel.

Quienes participaron del encuentro lo definieron como “una fiesta para la Virgen”, “algo increíblemente fuerte”, según contó a Iglesia Millennial Damián Donnelly, uno de los doce fundadores de Espartanos, organización sin fines de lucro que acompaña a los presos a través del rugby, la educación, el trabajo y la espiritualidad.

“La Virgen de Fátima llegó en un momento malo, porque esa semana habían ocurrido hechos de violencia muy serios, y los presos del pabellón 10 estaban castigados”, comenzó relatando Donnelly. Sin embargo, “cada pabellón recibió a la Virgen con aplausos, cantos, adoración, respeto y cariño. Todos rezaban por los muchachos ‘engomados’ (castigados y encerrados dentro de la celda por varios días)”. Los hombres privados de libertad se acercaban a la Virgen, la tocaban, la miraban a los ojos y rezaban interiormente. Luego, en conjunto, rezaban una decena del rosario.

Ya se habían recorrido cinco de los seis pabellones que cada viernes reza el rosario, y la Virgen se disponía a partir, pero como Ella hace nuevas todas las cosas, el personal del servicio penitenciario accedió a abrir las puertas del pabellón 10, y ahí fue cuando se produjo lo más impresionante: rezamos un rosario entero con los presos castigados”.

“Ahí, donde más dolor hay, donde más violencia hay, donde más desesperación y abandono hay, ahí es donde más gracia se derrama”.

“Cada celda, que es para dos personas, estaba ocupada por cuatro o cinco, y cerrada con candado. La Virgen se paseó por el pasillo, y se detuvo en cada puerta. Era una escena del Dante. Las almas del purgatorio pidiendo, aunque sea, tocar la Virgen. Esos brazos tatuados salían a buscar consuelo, libertad y amor, y lo encontraban por ese instante. Rezamos los cinco misterios del rosario y fue algo que no he vivido antes. Todos los frutos del rosario caían abundantemente. Las oraciones de los otros pabellones, la enorme gracia derramada desde el santuario de Fátima, todo, todo se conjugaba en una atmósfera de cariño maternal”.

Donnelly es, además, el presidente de la Fundación Espartanos, y hace más de seis años va a rezar el rosario en la cárcel con los presos: “Ahí, donde más dolor hay, donde más violencia hay, donde más desesperación y abandono hay, ahí es donde más gracia se derrama. Y nosotros fuimos testigos de eso. Nos quedamos todos mudos. ¿De cuántas formas más nos puede demostrar la Virgen que el rosario es la oración de paz? Nosotros lo hemos evidenciado infinidad de veces. Pero nunca como esta. Nunca”.

Espiritualidad profunda: Fuertes por fuera y por dentro

Damián Donnelly es licenciado en administración de empresas y trabaja como consultor de empresas. Proveniente de una familia irlandesa, el rosario ocupa un lugar importante en su vida: “De chico, todas las noches mis doce hermanos y yo rezábamos el rosario alrededor de la cama de mis padres. De día mi casa era parecida a un pabellón; pero por las noches, luego de rezar, había una gran paz”.

Es amigo de Eduardo “Coco” Oderigo, abogado penalista: “Un día me lo crucé a Coco y le pedí ir a tomar un café para que me oriente con un tema judicial. Me subí a su auto y, para mi sorpresa, me llevó a una cárcel y me dijo: ‘Hoy les había prometido a los chicos a los que les enseño rugby acá que iba a traer a un motivador profesional, pero me falló. Así que andá pensando qué les vas a decir’”.

“Me parecía muy bueno que los presos puedan conocer esta herramienta de paz para un medio tan hostil como es la cárcel”

Esa fue la primera vez que Damián entró a una cárcel. Y en una ronda con “un montón de grandotes”, quedó impactado con los abrazos que recibió esa tarde del 2013. “Pasaron los meses y le pedí a Coco volver a la cárcel. Un día le propuse hacer un retiro espiritual para los presos del equipo de rubgy. Entonces di una charla sobre el rosario y les dejé a cada uno un decenario y un librito que enseñaba a rezar”.

Pero muchos de los presos no sabían leer y mucho menos rezar: “El viernes siguiente volví con facturas a enseñarles el rosario. El primer día solo dos o tres se quedaron hasta el final. Luego fueron cinco. Y cada vez se iban sumando más. Desde ese viernes 25 de mayo de 2013 hasta hoy, ningún viernes se dejó de rezar el rosario en ese pabellón”.

“Me parecía muy bueno que los presos puedan conocer esta herramienta de paz para un medio tan hostil como es la cárcel, especialmente estando en un penal de máxima seguridad”, relató Donnelly. Algunos amigos comenzaron a acompañarlo a la cárcel. Poníamos en intención los retiros de Entretiempo, “y al contarle a los hombres que los presos estaban rezando por ellos, quedaban tan sorprendidos que luego iban a agradecerles y rezar con ellos”.

De un momento a otro, la misión comenzó a difundirse y se fue generando una comunidad de gente que iba todos los viernes al penal de San Martín: “Entonces ya no era sólo rezar sino meditar los misterios del rosario, sino ir profundizando en temas serios y espirituales. Y se fue creando un vínculo de muchísima confianza. Han venido desde jóvenes de 18 años hasta abuelos de 92”.

Más internos empezaron a jugar al rugby y a rezar. Lo que empezó en un pabellón transcendió al de al lado y al de más allá. “El servicio penitenciario nos ayudó muchísimo porque notaban que la combinación del deporte con el rosario traía una gran paz a los que lo practicaban, continuó contando el presidente de los Espartanos.

La misión de Francisco: Los Espartanos hoy

Lo que ustedes están haciendo se llama integración. Vayan y háganlo en todo el país y en todo el mundo

Papa Francisco a los Espartanos

En 2015, veinte voluntarios de Espartanos y diez exconvictos viajaron a Italia para visitar al papa Francisco y contarle sobre la obra. “Un juez de ejecución, un director y un subdirector del penal, expresos, voluntarios, empresarios, abogados, todos nos fuimos a Roma. Cuando el Papa vio que convivíamos juntos, jugábamos al rubgy y rezábamos, nos dijo: ‘Lo que ustedes están haciendo se llama integración. Vayan y háganlo en todo el país y en todo el mundo’.

Entonces comenzaron los trámites para ser una fundación. “Recaudamos fondos, hicimos una cancha de rugby de pasto sintético en la cárcel y empezamos a difundir la obra”. Hoy hay cinco países que ya replicaron el modelo (Kenia, España, Paraguay, Perú y El Salvador), y en la Argentina la obra se extiende a 56 cárceles de 8 provincias. En la cárcel de San Martín seis pabellones rezan cada viernes: entre 300 y 400 presos acompañados por entre 100 y 150 personas civiles que se acercan.

“Toda esta obra se la atribuimos a la Virgen y nosotros somos privilegiados porque la vemos en primera fila”.

Más de 600 voluntarios colaboran de una u otra forma. Además del rubgy y el rosario también se trabaja en educación, salida laboral y oficios: “Como plan estratégico de la fundación, tenemos a la unidad 48 como unidad modelo. Además, nos vinculamos con empresas para conseguirles trabajo una vez que recuperaban la libertad: hoy contamos con 76 empresas que nos apoyan y más de 200 expresos que ya están trabajando en esas empresas”.

“Toda esta obra se la atribuimos a la Virgen y nosotros somos privilegiados porque la vemos en primera fila”, aseguró Donnelly emocionado. “Quienes estamos detrás somos laicos, con nuestros trabajos, miserias y problemas, que los viernes nos tomamos un recreo para ir a rezarle a la Virgen junto con nuestros hermanos en la cárcel. Mucha gente nos alienta a seguir trabajando para cerrar esta brecha que hay en la sociedad”.

“Quien reza el rosario en forma continua puede transformar su cueva de animales en una casa de Jesús”

“La Virgen María es capaz de transformar una cueva de animales en una casa de Jesús, con una montaña de ternura y unos pocos trapos”, dijo una vez Francisco, y Donnelly la retomó: “Esta frase también aplicable a los corazones de las personas. Hoy quien va a la unidad 48  verifica que cuando termina de rezar el rosario eso ya no es una cárcel, sino la casa de Jesús por la alegría y la concordia que hay. Los mismos presos, durante el rosario, agradecen a la Virgen el lugar donde se encuentran. Aunque estén privados de libertad, dicen: ‘Esto no es más una cárcel, esto es una casa, una familia.

  • Para conocer más de los Espartanos, visitá su página web y seguilos en las redes sociales. Y si querés ir algún viernes a rezar a la cárcel, completá este formulario con ocho días de anticipación.

Un comentario sobre “De cueva de animales a casa de Jesús

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