Ya pasó una semana desde el Domingo de Resurrección donde todo fue esperanza, luz y compartida en comunidad. Alegres por haber podido celebrar la Pascua en nuestras parroquias, a pesar de la pandemia, hoy miramos para atrás y podemos ver con claridad todo lo que hemos pasado en el último año. Qué fuerte, ¿no?

Hoy quiero invitarte a entrar en el Evangelio de Juan, en uno de los encuentros más importantes que relata el evangelista: el encuentro de Jesús con un fariseo llamado Nicodemo (Jn 3, 1-15). “Maestro, sabemos que has venido de parte de Dios para enseñar; porque nadie puede realizar los signos que tú haces, si no está Dios con él”, comienza diciéndole el fariseo.

Nicodemo toma la iniciativa. Él intuye que Jesús es un hombre venido de Dios y quiere aprender de Él, formarse y comprender los designios de Dios a través de las palabras del Maestro. Nicodemo nos representa cada vez que buscamos sinceramente encontrarnos con Jesús.

Nicodemo nos representa cada vez que buscamos sinceramente encontrarnos con Jesús

Jesús, con la firmeza que lo caracteriza, pero a la vez con serenidad, lo irá conduciendo hacia la luz: “Tienes que nacer de lo alto. El viento sopla donde quiere, y oyes su voz, pero no sabes de dónde viene ni a dónde va. Así es todo el que nace del Espíritu”, le dijo.

Reflexionando con este diálogo, me acerqué a algunos jóvenes de mi comunidad con la pregunta: “¿Dónde te encontrás con Jesús?”. “En el grupo de universitario”, me dijo Vivi; “en los pibes del oratorio”, confesó Analía; para Daniel fue en el momento cuando recibió su primera comunión, pero también “en los grupos juveniles y, sobre todo, en las misiones”; también un señor en situación de calle, a quien apodan Salta, me dijo: “Dando una mano a la gente que está en la misma situación que yo de vivir en la calle”.

Esto me llevó también a mí a preguntarme y, por qué no, a preguntarte a vos: ¿Cómo me encuentro realmente con Jesús? ¿Dónde me puedo encontrar con Él? ¿Tomo la iniciativa para ir a su encuentro? Estas preguntas y otras que te pasen por el corazón en este momento… ¡no te las guardes! Animate a rezarlas, escribir, a compartirlas con el mismo Jesús en oración e, incluso, con algún amigo o compañero de comunidad.

Recordemos y volvamos a creer que nuestro encuentro con el Resucitado es un diálogo con alguien vivo

La fe en Cristo Resucitado nos llena de fuerzas, creatividad e iniciativa, y el tiempo de Pascua es una invitación a continuar renovando este espíritu que impulsa nuestra vida hacia Él. Recordemos y volvamos a creer que nuestro encuentro con el Resucitado es un diálogo con alguien vivo, que está junto a nosotros en la misma raíz de la vida, “todos los días hasta el fin del mundo”.

Hoy te invito a tomar a Nicodemo como modelo, que no tuvo miedo al tomar la iniciativa y salir al encuentro de Cristo vivo. Quiero terminar estas palabras con una canción de Eduardo Meana. Quizás ya la conocés, pero hoy volvé a escucharla de un modo distinto, porque seguro tiene algo nuevo para decirte:

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