La Legión de María es un movimiento mariano fundado por Frank Duff el 07 de septiembre de 1921 en la ciudad de Dublín, Irlanda, que busca servir a Dios en la Iglesia a través de la Virgen María. Con el rezo del santo Rosario en comunidad y un apostolado comprometido y firme, busca llevar las almas a Dios con la intercesión de María y viviendo a imitación de ella.

El nombre de la legión deviene de la legión romana, “considerado el modelo de organización donde había una obediencia, un orden, una estructura, para servir al emperador de Roma. Y tomando esta analogía, los legionarios sirven a María, la reina, que es la Virgen y los legionarios de alguna manera son sus soldados”.

A 65 años de su fundación en Argentina, desde Iglesia Millennial entrevistamos a Mariano Tomatis (50 años), miembro legionario desde sus 18 años, perteneciente al praesidium Virgen Madre de Capital Federal y secretario de la Regia Ntra. Señora de los Buenos Aires.

¿En qué consiste la Legión de María?
—Es un movimiento de laicos que pertenece a la Iglesia y que está siempre al servicio del sacerdote y del obispo de la diócesis, con la misión de poder ayudar al sacerdote a expandir la Iglesia y eso se logra principalmente a través de la oración y un apostolado activo tratando de conquistar almas para Dios. El fundador de la Legión, Frank Duff, tenía esa mirada: que estamos permanentemente en un combate y lo que necesita la Iglesia es atraer almas hacia Dios. Y un poco la Legión de María tiene esa misión a través de la oración y una profunda unión con el Espíritu Santo, trabajar para llevar almas a Jesús por medio de María, valiéndose de esa íntima unión con la Virgen, sabiendo que no somos nosotros, sino que es Ella la que lucha al lado nuestro y eso lo logramos unidos a través del Espíritu Santo.

Cualquier intención que nosotros pongamos en manos de María va a llegar de forma más limpia, más pura y más directa al Corazón de Jesús.

La esencia de la Legión es poder traer a través de la Virgen a Jesús al mundo. Ella, que es la madre de Jesús y es madre de todos los bautizados, más que nadie quiere tener a todos sus hijos bajo su manto, bajo sus alas. Y la Legión tiene esa misión, tratar de llevar la Palabra de Jesús a través de la imagen de la Virgen, en la visita a los hospitales, a los geriátricos, a través de los contactos personales, etc., sabiendo siempre que el Espíritu Santo está en el medio y nosotros actuamos unidos al Espíritu Santo y así tener esa capacidad mover y tocar los corazones.

¿Cómo es la espiritualidad?
—Está basada en un gran santo que es San Luis María Grignion de Montfort, que tiene un libro muy famoso llamado El tratado de la verdadera devoción a la Santísima Virgen María, donde es uno de los primeros santos que ve el rol de intercesión que tiene la Virgen María como mediadora de todas las gracias. Y la espiritualidad de la Legión está basada en eso, que todo lo que pidamos a través de la intercesión de María, Dios tiene una atención privilegiada a los pedidos de la Virgen. Entonces cualquier intención que nosotros pongamos en manos de María va a llegar de forma más limpia, más pura y más directa al Corazón de Jesús.

Y los legionarios tenemos eso muy presente por eso siempre hay una frase que decimos al terminar cada reunión que es “Todo a Jesús por María”.

La Virgen es el más alto nivel al cual puede llegar la perfección un ser humano y eso es gracias a la intervención del Espíritu Santo, por un favor especial que Dios le hace a la Virgen. Por eso, los legionarios tenemos a María como una aspiración a lo que uno podría decir “a donde puede llegar la perfección del hombre cuando actúa unido a Dios”. Y ella que es la madre de Jesús, madre nuestra y de todos los bautizados, quiere nuestra santidad y nadie como ella quiere llevar sus hijos a Jesús.

¿Qué significa que el movimiento cumpla 100 años?
—Para nosotros es una gran alegría, una gran emoción y creo que indica que es un movimiento que realmente tiene una inspiración en el Espíritu Santo, que es lo que ha permitido que la Legión de María se haya expandido muy rápido a lo largo de los cinco continentes. Y es una gran gracia de Dios a la Legión de María que haya podido extenderse y permanecer a lo largo de todos estos años en todo el mundo.

Desde la Regia de Buenos Aires celebramos este centenario con una Misa en la Catedral Metropolitana de Buenos Aires presidida por el Cardenal Mario Poli y después se realizaron una serie de actividades a lo largo del día como un rosario continuado las 24 h donde cada media hora un legionario estuvo rezando por las intenciones de la Legión de María y a nivel  Senatus, hubo  una actividad musical y más artística en la noche para celebrar y nos encontramos a través de las redes sociales todos juntos. En los días previos, se rezó una novena en honor a la Virgen para recibir los 100 años de la Legión. También en diferentes partes del mundo se celebró el centenario.

Cuando uno reza en una reunión legionaria o hace un apostolado, uno cambia de frecuencia y entra en una sintonía de amor con Dios

¿Qué lugar ocupan los jóvenes en la Legión?
—Nuestro fundador decía una frase: “El día que la Legión de María deje de convocar e inspirar a los jóvenes vamos a tener un serio problema”. Siempre hay un lugar para los jóvenes porque los jóvenes tienen una mirada nueva, renovada y distinta de transmitir la fe. El Espíritu hace nuevas todas las cosas y muchas veces eso se ve a través de los jóvenes. Hay jóvenes dentro del movimiento y nos gustaría que haya muchos más.

Este año el Senatus convocó a jóvenes en diferentes partes de la Argentina para que estén unidos, actúen y cuenten cómo la Legión se extiende y cuál es la mejor manera de llevar la propuesta legionaria. Necesitamos jóvenes que tomen la posta y puedan continuar la misión de seguir sirviendo a María a través de la oración y del apostolado.

Hay grupos de jóvenes en La Plata, en la diócesis de Lomas de Zamora, Buenos Aires, en Corrientes, en Salta, La Rioja, entre otros. Hay que rezar para que los jóvenes encuentren un lugar en la Iglesia. Creo que hoy a los jóvenes les cuesta encontrar un lugar dentro de la Iglesia donde se sientan escuchados y creo que el gran atractivo de la Legión es que es un movimiento activo que implica salir a hacer algo concreto por los demás, salir a evangelizar; siempre les digo a los jóvenes que es la mejor inversión que se puede hacer en la vida. Porque uno tiene al mejor aliado a su lado, que es la Virgen. Y cuando se hace algo por Dios, por la Virgen, por el reino, Dios no se deja ganar en generosidad y nos devuelve mucho más de lo que nosotros podamos hacer y siempre se recibe el ciento por uno, como dice Jesús en el Evangelio.

Así que invitar a pesar del poco tiempo y de las múltiples actividades que tenemos, pero sabiendo que hay algo que realmente te hace pleno, que te llena de felicidad: poder actuar haciendo algo concreto por los demás, llevando la Palabra de Jesús y eso te lleva a estar en otra sintonía. A veces uno tiene el espíritu del mundo y el Espíritu de Dios, y cuando uno reza en reunión legionaria o hace un trabajo activo del apostolado, uno cambia de frecuencia y entra en una sintonía de amor con Dios. Para mantener eso es esencial la comunidad y la Legión de María ofrece una comunidad de oración y apostolado más allá de la diferencias de edad, situación económica, visión política, etc. Cuando estamos reunidos delante del oratorio de la Virgen Inmaculada y rezamos el Rosario, somos realmente uno, los soldados de María. Porque la oración nos une mucho para permanecer en la Iglesia y la fe se mantiene viva cuando se transmite de uno a otro. Como diría el Cardenal Poli acerca de la Eucaristía, “la Eucaristía pasa del altar al cristiano y del cristiano ilumina a la sociedad”.

Los que somos cristianos tenemos una misión de anunciar a Jesús y lo que no hagamos nosotros no lo hará nadie. El mundo tiene necesidad de Dios, de la alegría del Evangelio y Dios nos devuelve el ciento por uno. Entonces invitamos a los jóvenes a invertir el mejor tiempo de su vida y lo mejor que pueden hacer es ponerse bajo el manto de María y trabajar por los demás. La Legión pide mucho: estar una hora y media en una reunión, hacer algún trabajo activo en un ratito de la semana y rezar una oración que no lleva más de unos minutos por día. Pero es relativamente poco comparado con las grandes gracias que emanan del Corazón de Jesús y fluyen por ese canal de gracia que es la Santísima Virgen.

Cuando estamos reunidos delante del oratorio de la Virgen Inmaculada y rezamos el Rosario, somos realmente uno, los soldados de María

¿Qué significa para vos la Legión de María?
—La Legión es todo, me formó. Yo no tenía una formación religiosa más allá del colegio. Me formé espiritualmente en la Legión y me permitió hacer una experiencia de Dios. Uno puede tener catequesis, escuchar un sermón, pero la fe se vive cuando uno tiene experiencia de Dios. Entender que es una comunidad de oración, el servicio a los demás, entender que estamos llamados a misionar, y que ese llamado no viene de nosotros sino del Espíritu Santo que actúa a través de nosotros y se vale de nosotros para llamarnos a misionar. Todo esto lo aprendí dentro la Legión.

También aprendí a consagrarme a la Virgen a través del tratado de la Verdadera Devoción y tratar de ser más mariano en las actitudes, en la humildad, en la obediencia, en la oración. Como diría el Papa, “somos pecadores y necesitamos de la gracia”. Y la Legión es una manera de devolver algo de todo lo que uno recibe en la vida, sabiendo que estamos llamados a evangelizar a los demás. Cuando lo hacemos a través de María esa misión es más eficaz.

Con mi esposa nos conocimos en la Legión por un retiro espiritual. Y cuando una noche nos tocó hacer una adoración juntos, en ese momento frente al Santísimo, tuve esa certeza que solo viene de la fe, —porque nosotros no estábamos de novios—, de que ella era la persona con la que me iba a casar. Siempre compartimos la Legión y la fe además del Sacramento del Matrimonio y hoy tenemos cuatro chicos.

¿Su fundador está en proceso de canonización?

—Dentro de la Legión de María hay tres legionarios que se encuentran en proceso de ser reconocidos santos por la Iglesia: Frank Duff, el fundador de la Legión; Edel Quinn, misionera que llevó la Legión de María a África; y Alfonso Lambe, un joven que extendió la Legión de María en Latinoamérica. Los tres tienen procesos avanzados de canonización. Edel Quinn es la que está más avanzada ya que es Venerable. Frank Duff y Alfonso Lambe están considerados Siervos de Dios. Ambos tienen su proceso de canonización en Roma, la particularidad es que la fase preliminar de Alfonso se tramitó en Buenos Aires porque él muere en Buenos Aires, por haber sido enviado por el Concilium Legionis a Sudamérica y, después de haber fundado la Legión de María en varios países, muere en Buenos Aires a los 26 años. Esa fase diocesana se inició en Buenos Aires hace 4 o 5 años y ahora continúa en estudio en Roma.

Para ponerse en contacto con la Legión de María en Buenos Aires, pueden escribir a regiadebuenosaires@gmail.com o por redes sociales, en Facebook e Instagram.

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