Antes de entrar al seminario para ser sacerdote, formé parte de un grupo juvenil de la Legión de María en la parroquia de mi barrio, San Isidro Labrador, en Saavedra. Este es un grupo que surgió en Irlanda hace poco más de un siglo. Uno de los apostolados fuertes que hacíamos era llevar la imagen de María a los hogares del barrio. Y algo que nos solía pasar es que en la mayoría de las casas nos decían: “Llegó en el momento justo”. María no falla.

Otra cosa que hice en aquel tiempo como legionario fue la llamada “promesa legionaria”. Es un modo de comprometerse a ser soldado de María, servidor de Ella. De alguna manera, es ser servidor de la Servidora del Señor. Servir a la que sirve. Hermoso lugar. Año a año se renovaba aquel compromiso diciendo: “Soy todo tuyo, Reina mía y Madre mía, y cuanto tengo tuyo es”.

Hoy, lunes 9 de mayo, celebramos a la Virgen de Luján. Sí, como ayer cayó domingo se pasó la fiesta para el 9. Había un servidor de esta servidora, el Negro Manuel. Nacido en África, esclavo en aquel momento, fue embarcado para nuestro país. Hoy ya está alistado para ser nombrado santo en la Iglesia Católica y tiene el título de “Siervo de Dios”. Podríamos llamarlo Siervo de la Sierva de Dios, ¿no?, porque él asumió el compromiso de custodiar a María en aquel momento.

Servidores de la Servidora de Dios…

Si recordamos la historia de la Virgencita de Luján, Ella quiso quedarse en estas tierras y por varios años estuvo en una capilla que se le había construido para ser visitada y venerada por la gente de la zona. Manuel asumió el compromiso de custodiarla y de propagarla cada vez más. En su sencillez, decía: “Soy de la Virgen nomás”. Me animo, incluso, a dar un paso más… Podríamos llamarlo Esclavo de la Esclava del Señor.

Porque María, en el Evangelio de Lucas, usa propiamente la palabra “esclava”. “Yo soy la esclava del Señor” (1, 38). Ella sentía que era la esclava de Dios. Quería obedecerlo en todo, es decir, hacer Su Voluntad. A eso estamos llamados todos. Y conocemos un camino para hacerlo, que es una especie de atajo: hacerlo por medio de María. Como dice el slogan de la Legión de María: “Todo a Jesús por María”. Esa es su verdadera misión: llevarnos a Él.

Podríamos pensar de qué modo somos de María, de qué manera la servimos para que Ella haga la obra de Dios. ¿Llego a decir de corazón: “Soy de la Virgen nomás”, “Soy todo tuyo, Reina mía y Madre mía, y cuanto tengo tuyo es” o la fórmula que sea? Propagarla como Manuel, intentar que llegue a los hogares, a los corazones, a todos lados para que Dios pueda obrar. Hay una casi santita también, legionaria de María, Edel Quinn, que decía esto: “Con María, ser un canal de gracias para cada alma. María a través de mí”.

“Con María, ser un canal de gracias para cada alma. María a través de mí.

Edel Quinn

En este día en que celebramos a nuestra patrona podemos pensar qué lugar tiene María en nuestro corazón y de qué manera colaboramos para que Ella llegue a los corazones. Con María es más fácil todo. Así, renovar nuestra devoción a Ella, tomarnos un rato para encomendarnos, para entregarle nuestro corazón.

¡Digámosle a quien le dijo a Dios!
¡Seamos servidores de la servidora del Señor!
¡Que María reine en nuestros corazones!
¡Que Ella nos cuide de todo mal y nos guíe por el buen camino!
¡Que el Señor, a quien Ella sirvió, te bendiga y te guarde!
¡Amén!

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