La comunicación es inherente al hombre, es decir, el hombre se comunica por el simple hecho de su humanidad. Pero que las personas puedan comunicar y comunicarse no quiere decir que siempre lo hagan bien: de un modo claro, concreto, adecuado a quien los está escuchando, viendo o recibiendo sus mensajes.

En la Iglesia, los hombres también comunican, lo hacen entre ellos y con otros, entre bautizados y con otros no bautizados. La comunicación está en la Iglesia desde su inicio, desde el mismo Jesús; pero… ¿lo hace bien?

Entrevistamos al padre Facundo Fernández Buils, sacerdote de la Arquidiócesis de Buenos Aires desde 2013, con una especialización en Teología Pastoral en el área de Teología de la Comunicación por la Pontificia Universidad Lateranense.

En la calidez de la sala de estar de la casa parroquial en donde vive, el padre Facundo recibió a Iglesia Millennial con su característica sonrisa amable para contarnos un poco sobre su experiencia con la comunicación por y para la Iglesia.

¿Qué estudiaste o estudiabas antes de entrar al seminario?
—Yo empecé en el mundo de la comunicación casi desde la cuna. Mi familia es de Pergamino, provincia de Buenos Aires, y mi bisabuelo tuvo la primera radio de la ciudad, donde mi papá trabajaba como operador desde los diez años, y cuando se vino a Buenos Aires siguió con la producción de videos para eventos sociales. Cuando yo apenas empecé a hablar, me enseñó a grabar mis primeros cassettes, a manejar las cámaras, hacía videos con mis juguetes; ya un poco más grande, lo empecé a acompañar como asistente de iluminación, de video; y ya después, en el secundario, hice algunos talleres de fotografía, video, cine y aprendí a editar. Y cuando salí del colegio, empecé a estudiar Medicina.

Ah… ¡nada que ver con la comunicación!
—Nada, pero hice tres años y no funcionó. En ese tiempo empezaban las carreras dedicadas a internet, así que me cambié a Diseño Gráfico aplicado a internet, que incluía algo de programación y otras cosas. En el medio de ese estudio, empecé el discernimiento vocacional y a los 22 años entré al seminario con el título de programador y diseñador web, y conociendo, desde siempre, sobre cine, programación, video, edición, cámara, que había aprendido en casa con papá y en los cursos del colegio.

¿Cuáles fueron tus primeros pasos en la comunicación por y para la Iglesia?
—Fue en el seminario. Yo dejé «todas las redes», como dice el Evangelio, y un día mi director espiritual en ese tiempo me dijo «quizás Jesús te llama a trabajar en la Iglesia a través de la comunicación». Después de un tiempo de discernimiento empecé a hacer un programa de radio los sábados por la mañana. Yo coordinaba un equipo y conducía el programa acompañado de tres jóvenes que se estaban formando en el área de la comunicación. También acompañé la transmisión de radio de San Cayetano y la peregrinación a Luján durante todo el día y la noche en Radio Nacional.

¿Cómo fue tu formación para desarrollar la comunicación en la Iglesia?
—La pastoral de la comunicación tiene muchos años en la Iglesia, pero tiene menos bibliografía y menos formación que otras áreas. Durante el seminario me formé con mucha lectura personal, algunos cursos sobre producción radiofónica y, tiempo después de ordenarme de sacerdote en el año 2013, el cardenal Poli me propuso estudiar y hacer una especialización. Después de ver las opciones que existían, buscábamos una especialización de un nivel académico más profundo. Nos decidimos por la Pontificia Universidad Lateranense en Roma, que permitía hacer materias en otras universidades de comunicación de la Iglesia mientras hacía la especialización por dos años y una pasantía en la redacción de lengua española de Vatican News.

Con toda la formación y experiencia, ¿qué considerás fundamental en la tarea de un comunicador dentro de la Iglesia?
—Me parece importante entender que la comunicación es intrínseca al ser humano e intrínseca a Dios. El hombre es comunicación, es lo que nos distingue de otros seres vivos, siempre nos comunicamos; y además tenemos radio, televisión, medios y redes sociales. Y Dios es comunicación porque se comunica en la comunión trinitaria del Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, y se revela a los hombres, que es comunicación.

El comunicador en la Iglesia está llamado a tender puentes de comunión.

Creo que los que tenemos la vocación de la comunicación en la Iglesia estamos invitados a facilitar, a ayudar, a canalizar esta comunicación de los hombres entre sí y los hombres con Dios. Que los seres humanos podamos comunicarnos no quiere decir que sepamos hacerlo bien. Comunicarnos nos cuesta y el comunicador en la Iglesia está llamado a tender puentes de comunión, entendiendo la comunicación como comunión. No es solo ser difusores, sino más bien, catalizadores que ayudamos a la comunidad eclesial a comunicarse consigo misma, entre los miembros, con Dios y con la sociedad civil.

¿Cuál es la clave para que empecemos a comunicarnos bien?
—Lo primero es que tenemos que reconocer que los comunicadores en la Iglesia somos servidores. Tenemos que ser catalizadores; como en química, el catalizador no influye en la reacción química, solo la acelera o la facilita. Como comunicadores estamos llamados a facilitar, y el gran peligro que tenemos es el querer siempre aparecer. Como comunicadores estamos llamados a un rol muy parecido al de San José, desde lo oculto, desde lo escondido, pero entendiendo que somos servidores de la comunión.

Y para poder hacer la comunicación bien, creo que tenemos que aprender de Jesús, nuestro primer modelo de comunicador. Él conocía profundamente a su audiencia, sus destinatarios, y conocía también lo que quería transmitir que era el corazón del Padre y el Reino. Teniendo en claro el qué decir y a quién se lo estaba diciendo, Jesús era muy creativo en el modo de anunciar el Reino, y pensemos que no tenía recursos ni era catedrático. Usaba imágenes concretas de la realidad, hablaba al corazón, hablaba con verdad y le importaba a quién le hablaba. Creo que son algunas pistas que nos pueden ayudar a entender desde dónde comunicar, cómo hacerlo, lo importante de conocer a los destinatarios y, sobre todo, conocer cuál es nuestra misión que es anunciar la buena noticia.

Como comunicadores estamos llamados a un rol muy parecido al de San José, desde lo oculto, desde lo escondido, pero entendiendo que somos servidores de la comunión.

Volviste de Roma, seguiste trabajando en la comunicación desde la Arquidiócesis y surgió la iniciativa del Portal En camino, ¿cómo surgió el proyecto?
—La Arquidiócesis de Buenos Aires, gracias a Dios, desde hace muchísimos años dedica tiempo, personas, esfuerzos y recursos a la comunicación. No empieza con nosotros, sino que viene desde hace mucho tiempo. Sin duda que la transformación que se está dando en el tiempo actual, sobre todo a partir de internet, también tiene que transformar la comunicación de la Iglesia, y era una cuenta pendiente en Buenos Aires.

La iniciativa fue algo muy sencillo y simple: poder, a través de un Portal de contenido pastoral, hacer converger y potenciar lo que ya se estaba haciendo en la Arquidiócesis en comunicación: la productora de contenido Canal Orbe 21, varias radios con distintas propuestas, las redes sociales, el boletín eclesiástico bimestral; para potenciar la comunicación, para poder llegar mejor a las audiencias y que pudiéramos tener una línea editorial común. La prueba piloto fue la asamblea sinodal en el último semestre del 2021, donde se conformó un equipo con miembros profesionales que ya estaban trabajando en la Arquidiócesis en comunicación. Nos sirvió para posicionar el Portal encamino.org.ar y para ir descubriendo cómo trabajar juntos potenciaba nuestra comunicación.

En marzo de 2022, lanzamos una propuesta de comunicación con alrededor de unos quince artículos semanales que estuviera en torno a las grandes líneas pastorales que propone el arzobispo y que hoy tienen que ver con el sínodo arquidiocesano, con el calendario litúrgico, santoral y la vida de nuestra Iglesia, y, por supuesto, también con la coyuntura social, económica en Argentina y Buenos Aires. El Portal propone una comunicación proactiva que se difunde en un newsletter y un whastapp letter semanal, las redes sociales y el boletín eclesiástico que se imprime cada dos meses.

¿Y cuál es tu rol en el proyecto?
—Yo creo que mi rol es el de coordinar y asesorar el camino, poniendo criterios, las líneas temáticas, de qué modo profundizar en los contenidos. El equipo está acompañado por el vicario general de la Arquidiócesis con quien tenemos contacto cotidiano, porque el Portal En camino es un portal de contenido pastoral de la Arquidiócesis de Buenos Aires, y lo que se publica es lo que dice la arquidiócesis y está en estrecho vínculo con el arzobispo y el consejo episcopal. Mi tarea es ser ese puente y acompañar.

Como comunicador en, por y para la Iglesia, ¿qué consejo le dejarías a los comunicadores que están desarrollando un proyecto de comunicación o que quieren empezarlo?
—Primero, que entiendan que es una vocación-misión, es estar al servicio de la comunión de la Iglesia, por lo que hace que nuestra tarea y nuestra misión sea fundamental en la Iglesia. No es solo manejar redes sociales, actualizar un portal web, hacer un programa de radio… Por el contrario, nuestra tarea tiene que ir tejiendo comunión en la comunidad eclesial. Somos servidores, para lo cual tenemos que estar unidos a Jesús profundamente, unidos a la Iglesia, que es nuestra madre, reconocer que es una vocación regalada por Dios, no bajonearse aunque la comunicación sea compleja, aunque se necesiten más recursos, aunque tengamos que convencer a otros y eso se haga cuesta arriba. Pero entender que la comunicación es para la comunión nos abre el corazón a un nivel de profundidad en nuestra vocación que nos hace mucho bien y nos ayuda a alimentar nuestra propia fe.

Comunicar es servir, es tender puentes, es facilitar vínculos, es acercar claridad e iluminar la comprensión entre unos y otros. Que ese espíritu de servicio para la comunión de la Iglesia que el Padre Facundo contagia con sus experiencias y aprendizajes sea motor para mejorar la comunicación de, por y para la Iglesia.

  • El Portal En Camino es un sitio web donde converge todo el contenido gráfico, audiovisual y radiofónico de la Arquidiócesis de Buenos Aires. Conocé más sobre este portal de noticias haciendo click acá.

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