El 8 de diciembre de 2020 el Papa Francisco declaró el inicio del año dedicado a San José y con él apareció una página que ha trabajado y misionado para hacerlo conocer y aumentar su devoción.

365 con San José”, es una página se Instagram creada el 15 diciembre de 2020 por María José Ortega (26 años), psicóloga clínica de Ecuador, que pertenece al movimiento de Lazos de Amor Mariano, y que tiene por fin dar a conocer a San José y promover su consagración. Hoy con 15 mil seguidores, afirma que nunca imaginó que tendría una página así y dice que esta misión fue “un regalo inmerecido de Dios, ya que es un regalo increíble”.

Desde Iglesia Millennial conversamos con ella para conocer más de cerca esta misión que ya lleva casi un año desde su inicio.

¿Cómo comenzó la página y quiénes la fundaron?

—Siempre tuve una devoción hacia San José y en el 2020, cuando el Papa declaró el año dedicado a él, surgió esta idea de vivir el año junto a San José y el 15 de diciembre se creó la cuenta de Instagram. Al principio no sabía cómo iba a resultar, me daba un poco de vergüenza y, así, con muchas dudas, pero gracias a Dios, con oración y gracias a una amiga que ahora es religiosa que me dijo que esto era de Dios y me motivó bastante, dije “entonces pues sí, salgamos adelante y salió todo este camino que se ve espectacular”.

¿Cuál es el fin de la página?

Conocer a San José y dentro de eso están las prácticas de devoción y, especialmente, se encuentra de forma hermosa y muy objetiva la consagración a San José, que está basada en el libro del P. Donald Callaway “Consagración a San José, Las Maravillas de nuestro padre espiritual”, que dura unos 33 días y que hemos citado unas seis veces este año con pequeñas misiones para cada día y se ha dado en forma virtual. El fin específico ha sido dar a conocer a San José a través de la consagración y ha sido muy bonito porque hemos sido grupos desde 100 y otros de hasta casi 700 personas. Hay una frase muy bonita que dice “A Jesús por María y San José” y ese ha sido nuestro lema.

El fin específico ha sido dar a conocer a San José a través de la consagración y ha sido muy bonito porque hemos sido grupos desde 100 y otros de hasta casi 700 personas

—¿Qué significa San José para vos?
—En el 2013 cuando me acerqué a Dios y comencé a conocer más sobre Dios y la Virgen María, siempre me dio curiosidad San José porque me llamo María José (risas), como que siempre tuve esa devoción y cercanía a San José, pero nunca profundizaba mas allá de que San José era custodio de Jesús y de María. Pero gracias a la pandemia, pude dedicarme más a leer y leí el libro Teología de San José, del P. Bonifacio Llamera, que es increíble, y así tuve más cercanía y más presente a San José. Durante el tiempo de pandemia, cuando uno estaba encerrado en su casa, me acerqué mucho a San José. Luego, cuando el Papa Francisco declaró el año de San José, me dije “esto es una señal” y ahí se me vino esta idea al corazón y, gracias a Dios, poco a poco se fue haciendo.

San José ha sido también como un papá. Hay una imagen de San José dormido y desde esa tranquilidad también significa que yo puedo estar tranquila si él también me está cuidando junto a Jesús y María. Y es muy bonito porque San José es patrono de muchas cosas: de los enfermos, de los migrantes y muchas otras; especialmente en este tiempo de pandemia, San José fue justo para cada uno de nosotros según lo que estamos viviendo: enfermedades en la pandemia, cuantos migrantes, personas que se han quedado sin trabajo en la pandemia. San José es como un papá, refleja el amor paternal de Dios Padre.

¿Cómo vivís esta misión digital?
Fue de total aprendizaje, desde cómo se hace una publicación, una imagen, el diseño, aprender a usar diferentes programas; ha sido un mundo nuevo para mí, pero Dios me ha dado la gracia de poder ir aprendiendo y hacer toda esta misión. Hoy hace casi un año que tenemos la página y ha sido increíble cómo ha crecido, jamás en mi vida imaginé que sería tanta gente. Pensé que solo llegaría a mis primos, amigos y ya, pero no, la verdad que Dios va abriendo caminos y San José se caracteriza por ser providente.

También ha sido muy bonito porque hemos conocido a personas de otros países como tú; también hemos dado charlas sobre San José a grupos de México, también unas cuatro charlas a grupos de catequesis de Argentina.

Una vez compartí una novena a San José para el trabajo, una persona la hizo y unos días antes de terminar la novena consiguió un trabajo. ¡Fue espectacular! También de los mayores testimonios que me han contado es de personas que se han acercado a conocer a San José y comenzado a verlo como un padre. Han empezado a ver a Dios como un padre e incluso muchos han sanado heridas que tenían con su padre terrenal por tener a San José como papá y al tener relación filial de hijos o hijas con él. Cuando uno ve a San José como papá, sabe que fue una persona de carne y hueso, entonces lo siente más cercano, y es muy lindo porque San José refleja el amor paternal de Dios Padre. Muchas personas me han compartido esto. Fue increíble.

San José refleja el amor paternal de Dios Padre

—¿Qué podés compartir acerca de lo que has vivido en este año tan especial de San José que ya termina?
—Este año ha sido súper especial, empezando desde la pandemia, porque nos ha movido a todos y justo este año el Papa lo proclama como el de San José, que es patrono de los trabajadores, de los migrantes, de las familias, de la buena muerte y tantas más. Y cuantas personas han pasado por tantas cosas como estas en este tiempo, San José se ha hecho presente para custodiarlos, para cuidarlos y para tener una imagen más cercana de Dios Padre. Dios Padre se ha hecho más cercano  a nosotros a través de San José.

Creo que este año ha sido justo y que realmente fue inspirado por el Espíritu Santo al Papa Francisco.

¿Cómo pensás que continuará la misión de “365 días con San José” luego de terminado el año de San José?
Creo que esto recién empieza. Porque está iniciado el conocer a San José, pero debemos seguir con esta devoción y hacer que más personas se consagren a San José; y a la Virgen María, por ejemplo, por el método de San Luis María Grignion de Montfort en su libro El tratado de la verdadera devoción, que es muy bonito, y complementarlo con la consagración a San José con el libro del P. Donald Callaway, que es algo increíble porque se cumple “A Jesús por María y San José”. Y es muy bonito tener la imagen de la Virgen María, nuestra madre del cielo, física, y tener a San José como papá. Tenemos a Dios Padre, pero también tenemos a alguien que estuvo de carne y hueso, que fue San José, y ver ese amor de Dios Padre a través de San José. Es lo que nos da San José: él es el reflejo del amor que nos tiene Dios Padre.

Nuestro lema es «A Jesús por María y San José»

De lo que hemos vivido en este año ha sido espectacular: cómo la gente se acercó a San José, a comenzar la devoción a San José, y que inclusive les enseñaba a amar más a Jesús, es increíble. Porque a veces uno piensa, “Si amo a San José, ¿me voy a olvidar de Jesús?”. Pero no, porque San José no es egoísta, sino que nos lleva a amar y conocer más a Jesús. Como el papá que ha estado ahí, que busco el alimento, quien cuidó a Jesús, nos va a enseñar y llevar a Jesús mismo.

Creo que este año fue la introducción de un tiempo de San José donde la gente ha comenzado la devoción a San José y no hay que permitir que esto se apague, sino que más bien crezca y, junto con la devoción a la Virgen María, disponer nuestro corazón y nuestra vida para poder vivir como ellos y dejarnos amar por ellos para que Jesús reine en nuestros corazones como reina en sus corazones.

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