El acompañamiento a las mamás en situación de vulnerabilidad y en riesgo por aborto, junto con el cuidado de la vida naciente, es hoy una misión que nos interpela. Y en esta línea también la necesidad de valorar la vida de cada persona y hacer opción por la vida de cada uno.

Esta tarea, que requiere de un compromiso y entrega en el día a día, encuentra las manos extendidas de quienes le ponen el cuerpo a esta importante y hermosa misión: Grávida.

Grávida es un Centro de Asistencia a la Vida Naciente, fundado en 1989 por Juan Martín Reddel bajo el carisma de la Visitación de María, que asiste con prontitud a las mamás que lo necesitan. Comenzó con el Instituto para el Matrimonio y la Familia en San Isidro; luego, en el año 90, se trasladó a San Pedro donde funciona Grávida central, y hoy es una red de emergencia nacional que cuenta con más de 60 centros de asistencia a la vida naciente en casi todo el país. Acompañan a mujeres de todas las edades y diferentes contextos socioeconómicos, respetando su confidencialidad, brindando talleres de formación y una asistencia acorde a su realidad de vida.

Por eso, desde Iglesia Millennial quisimos conocer de cerca el trabajo que realizan los voluntarios en este “servicio de amor”: conversamos con Mónica Assumma (55 años), Vicedirectora Nacional de Grávida; con Agustina Grespo (23 años), voluntaria en Grávida Devoto, ciudad de Buenos Aires, y con una mamá (24 años) que, junto a su bebé de 9 meses, asiste a uno de los centros de la ciudad.

Primer contacto y acompañamiento a las mamás

Sobre el primer contacto, Mónica explica: “Los 60 centros con los que trabajamos son diocesanos o locales, por lo que el contacto se hace desde cada centro o por derivación de Grávida central: si es por derivación nacional, se contacta el caso y se ve cuál es la Grávida más cercana. Si es por centro local, se pone en contacto con la mamá o por alguien que nos haga de nexo. Se ve cuáles son las características del caso y por lo general dos voluntarios se encuentran con la mamá para conversar con ella, contenerla y conocer su realidad”.

Luego del primer contacto, comienza el acompañamiento: “Se puede seguir en forma personal o se la puede invitar al Taller de Gestación y Crianza. Cada taller está guiado por dos ‘mamás gallinas’ que trabajan el vínculo de la mamá con el bebé durante el embarazo y hasta después del nacimiento. Allí colaboran voluntarios y se tratan diferentes temas: puericultura con un médico, un asistente social explica los trámites que deban realizar, se hacen manualidades. También hay un espacio de evangelización, en el que mostramos a María como modelo. Recibimos a chicas que son católicas, de otras religiones e incluso que no profesan un credo, pero siempre se les aclara que los talleres funcionan en una parroquia y que Grávida pertenece a la Iglesia Católica. Siempre nuestras oraciones están dirigidas a nuestra madre María como modelo de mujer y de madre”.

“Siempre nuestras oraciones están dirigidas a la Virgen María como modelo de mujer y de madre”

La mamá que asiste al centro del barrio porteño de Devoto, nos comparte cómo fue su contacto: “La mamá de una amiga conocía a alguien que trabajaba en Grávida y me preguntó si quería hablar con alguien, y yo no sé por qué le dije que sí. ‘Hay que probar’, pensé.  Se contactaron por teléfono conmigo y ahí empezamos a hablar. Después de casi tres meses nos conocimos, nos reunimos en un bar y me hablaron del taller. En abril empecé a ir al taller y de ahí no falté más”. Y agrega: “Además del apoyo que te dan, te enseñan a ser mamá con los talleres y con la experiencia de vida que tiene cada una de las colaboradoras”.

Agustina, por su parte, menciona que si la persona no puede dirigirse al taller se trata de hacer una contención personalmente en una plaza o en un lugar donde la mamá pueda. Asimismo, se las acompaña por WhatsApp todos los días, tratando de estar al tanto de las necesidades que tenga, acompañándola, preguntándoles por las ecografías, exámenes y los trámites que deban realizar.

“Hay realidades muy duras, hay chicas muy jóvenes, abandonadas por su pareja o que la familia no las ayuda con el embarazo. Entonces a veces no saben cuándo hacerse una ecografía, así que se las ayuda y hasta se las acompaña al médico. Cuando necesitan medicamentos o insumos sanitarios y no pueden conseguirlos, se las contacta con farmacias de Cáritas y los voluntarios  pueden juntar el dinero para ayudar a comprarlos”, indica Mónica sobre el acompañamiento. Pero Grávida entra en contacto con otras organizaciones que ayudan: “Trabajamos en red, no solo entre los centros de Grávida, también con Conin, Fundación Sí, Cáritas, un hogar de madres, de violencia o de drogas, o lo que sea que la mamá necesite”, agrega Agustina.

“Había muchas cosas que yo no sabía y no entendía, y eso fue lo que pude descubrir en Grávida”

Mónica explica que la ayuda que las madres necesitan responde a las realidades que viven: Cuando una persona está muy desvalorizada porque todo se le viene en contra, no ve los caminos que puede seguir. Entonces se las ayuda con diferentes recursos y ahí empiezan a ver la luz de esperanza. Porque la venida de un bebé en situaciones de violencia o abandono, no las deja ver ningún camino y la desesperación las lleva a tomar el aborto como única medida”.

Pero la mamá recuerda que se sintió especialmente contenida: “Cuando supe que estaba  embarazada me sentía mal y estaba muy negativa: siempre decía que no iba a poder y que no sabía cómo iba criar a un bebé. Había muchas cosas que yo no sabía y no entendía, y eso fue lo que pude descubrir en Grávida”.

Asistencia a embarazos de riesgo

¿Qué pasa cuando reciben un contacto por riesgo de aborto? “Pactamos un encuentro. Ellas te cuentan prácticamente toda su vida, porque lo que necesitan es ser escuchadas. Muchas veces vienen con la decisión tomada de no avanzar con el embarazo y lo que se hace no es convencerlas, sino mostrarles las opciones, ver qué es lo que la frena para tener a ese bebé y mostrarle las opciones que tiene. También mostrarles lo que implica un aborto y los riesgos que significa, ya sea quirúrgico o químico, y las heridas espirituales y psicológicas que conllevan”, describe Mónica.

“Cuando uno no tiene opciones, elige una sola y no tiene libertad. Pero con opciones, la mujer puede elegir de verdad lo que quiere”

Sobre esto, Agustina agrega que los lugares de encuentro son en espacios al aire libre, como una plaza, o en un bar o lugar donde la mujer se sienta cómoda para conversar. Y al igual que Mónica, explica: “Buscamos sacarle el peso de sus mochilas, las ayudamos con ropitas, a tramitar la asignación universal, hablamos con un trabajador social en caso de haber una relación violenta. Ofrecemos alternativas para que, desde su libertad real, puedan elegir”. Y continúa: Cuando uno no tiene opciones, elige una sola y no tiene libertad. Pero con opciones, la mujer puede elegir de verdad lo que quiere. Y si decide no seguir adelante con el embarazo, no la juzgamos, nunca juzgamos ninguna situación. No la acompañamos a hacerse un aborto, pero les contamos los riesgos que tiene. Estamos a disposición para lo que necesiten”.

Acompañar en la alegría y el dolor

Grávida tiene diferentes áreas de trabajo: atención, prevención, difusión y formación. El equipo de atención se divide en aborto, maternidad y sanación por síndrome postaborto, llamado “Proyecto Raquel”.  En este último, se hace un acompañamiento y asistencia a hombres y mujeres que han pasado por  un aborto provocado, y es por ello que pueden hablar a las mamás sobre las secuelas reales que trae un aborto: “En esta cultura de la muerte y de la antivida se está diciendo que no pasa nada y que podés seguir con tu vida, pero realmente tenemos experiencia sobre los cambios que produce en la vida de la persona, de la familia, en los hijos anteriores y posteriores, de producirse el aborto”, asegura Mónica, y añade: “Cuando uno habla con la verdad, muchas chicas e incluso parejas que estaban decididas a no tener a ese bebé, después de escucharte, toman la decisión de tenerlo”. Del mismo modo, el trabajo con diferentes casos contribuye a ayudar a las mamás que se acercan: “Les hacemos ver que, aparte de haber acompañado a personas que antes abortaron, también acompañamos a muchas personas que ante todas las dificultades decidieron tener a ese bebé. Nadie se arrepintió de tener a su bebé, pero muchos se arrepintieron de haber abortado”.

“No se trata de convencer, sino de ir con la verdad”

En cualquier caso, los voluntarios optan por imitar de María: Cuando una chica decide abortar, nosotros estamos como María al pie de la cruz: María frente al dolor de su Hijo, acompaña en silencio. Y eso nos pasa en la mayoría de las veces. Porque incluso en una mamá que decide tener a su hijo, también es duro ver toda su realidad y muchas veces hay cosas que no se resuelven, entonces es acompañarla y seguirla. Estar presente para ellas. Eso es primordial”, dice Mónica. Incluso chicas que no han continuado con su embarazo, se muestran agradecidas por todo lo que han hecho y les piden que recen por ellas.

¡Llegada del bebé!

Cuando las mamás están próximas al nacimiento del bebé, Grávida se ocupa de diferentes aspectos. En muchos casos no cuentan con elementos para recibirlos y se activa una red de contactos del centro junto con la colaboración de la Fundación Amigos de Grávida, que ayudan con donaciones. En algunos casos, están en la sala de espera del parto acompañando a las mamás. “Esto incluye todo”, aclara Mónica entre risas.

Además, les hacen el Baby Shower a todos los bebés, se celebra cuando las mamás terminan los talleres y se festeja el cumpleaños del primer año de los niños. Las mamás acaban unidas entre sí: “Las mamás que compartieron los talleres, ven que no están solas, hacen comunidad y se ayudan entre ellas, aportando distintos recursos y experiencias personales”, menciona Agustina.

La mamá asistida en Devoto, cuenta: “Te ayudan con las necesidades del bebé: me armaron un ajuar, y prácticamente toda la ropa que tiene mi bebé me la regalaron ahí. Cuando quede embarazada, no estaba en una buena situación. Gracias a Dios y a la ayuda que me dieron, a mi bebé nunca le faltó nada. Y recomienda a otras chicas: “¡Vayan! Siempre estoy recomendando Grávida, porque es una ayuda emocional, de apoyo y de contención.

Sin dudas, hay un cambio en las mamás luego de realizar los talleres y, en especial, cuando nacen sus hijos: “La gran mayoría, al principio llegan muy asustadas y después de todo el proceso del embarazo con el acompañamiento, están felices: ‘Mi hijo es lo mejor que me paso’, ‘Es la alegría de mi vida’, ‘Qué bueno que tengo conmigo a mi hijo’, ‘Mi hijo es el que el me hace seguir adelante’, nos dicen. Al lado de su bebé sienten como ese valor de ser mujer, de que hay alguien que depende de ella, que las necesita y empiezan a valorar su vida a través de la vida de su bebé”.

Acompañar en tiempos de cuarentena

El aislamiento preventivo implicó suspender las capacitaciones a los voluntarios y el encuentro nacional que se realizaría en la provincia de Córdoba. También produjo cambios en la reunión entre voluntarios y en el acompañamiento a las mamás: “Empezamos a implementar Skype, Zoom, videollamadas, con todas las complicaciones técnicas que implican y el no poder estar presencialmente. El servicio continúa, pero no es tan fácil llegar a las mamás, entonces buscamos voluntarios o sacerdotes que tengan permiso de circulación para hacer llegar recursos que las mamás necesiten. Destacan que el principal problema es el económico, entonces se arma una red con conocidos que colaboran con comida o la reparten, y otros que consiguen ropa y otras cosas.

También hubo cambios en los casos de atención por riesgo: “Se hacen vía telefónica y han aparecido varios casos, incluso con atención psiquiátrica o psicológica, pero la atención se hace igual. Hay médicos que nos siguen ofreciendo las ecografías, y si se puede se acompaña a la mamá”, cuenta Mónica.

Asimismo, comparte un testimonio de acompañamiento durante la cuarentena: “Nos llego el caso de una chica de 40 años, en pareja, con mucho temor de tener a su bebé, porque una pareja anterior había abusado de su hijita, siendo su papá. Estaba muy decidida a abortar y al hablar con ella y su pareja, quiso hacerse la ecografía. Conseguimos a una voluntaria que la acompañó. Al ver las imágenes y llevarse la grabación donde el corazón se escuchaba tan fuerte, decidió tenerlo, y me pidió hacer una videoconferencia con su tía y conmigo. Así seguimos y armamos un equipo interdisciplinario para poder contenerla en esa situación, porque los miedos que tiene son ajenos a esta pareja. Entonces, con una terapeuta, se la acompaña a que pueda sacarse esos miedos. De la misma forma, a chicas que querían abortar, se las acompañó de otra forma y decidieron tener a sus bebés, incluso anoche una chica me llamó para decirme que lo había pensado y que tendría a su bebé. Esto nos da una gran alegría y es un orgullo para el servicio que hacemos”.

El valor de la vida

El área de prevención de Grávida se encarga de dar charlas en colegios y parroquias sobre el valor de la vida y la prevención del aborto: “Se les hace ver que hay una vida realmente y se los pone frente a situaciones reales en las que podría darse un embarazo, que entre jóvenes es posible que haya una parejita que esté pasando por esa situación. Y cuando piensan en las opciones, lo primero que dicen es: ‘Si tenes un bebé, te arruinas la vida’. Y les planteamos: ¿Optar por la vida de un bebé es arruinarte la vida?”, explica Mónica. Y continúa: “El mensaje a los jóvenes es que hay una opción mejor, que es la opción por la vida. Que siempre pidan ayuda y que escuchen antes de tomar una decisión”.

“Hay una opción mejor, que es la opción por la vida”

En este contexto, el testimonio de quienes han pasado por un aborto, suma: “’Si alguien me hubiera hablado en ese momento y me hubiese dado otra opción, yo no hubiese abortado’, suelen decirnos. Lo que falta en la juventud es información sobre la opción por la vida, porque el único mensaje es ‘Elegí por tu vida’, ‘Es un derecho’, ‘Un hijo te va a atar’. Frente a este bombardeo constante, les mostramos a los jóvenes que hay otra opción”.

Finalmente, Agustina comparte: Queremos mostrar el valor de la vida a las mamás y a los jóvenes. Porque en la cultura actual del ‘Me emborracho y tengo relaciones con cualquiera’, ¿estás cuidando tu vida? ¿cuál es el valor que le das a tu vida? ¿sos importante para otros? ¿tu vida es importante? Y este mensaje es para todos, porque tu vida es importante y vale mucho. Descubrir el valor que tiene la vida, porque vos sos único e irrepetible, desde que fuiste creado en el vientre de tu madre. No hay otro que exista como vos y cada vida es importante”.

  • Gravida lanzó la campaña El Amor Transforma, con el objetivo de ayudar a las mamás que asisten en los talleres. ¡Sumate!

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