¿Cómo puedo servir a Dios?” era la pregunta que resonaba en el corazón de Lucila Wroblenski, quien por ese entonces, en 2018, tenía 17 años. “La música no es lo mío”, pensó. “¿Entonces qué puedo hacer?”, se inquietaba Luci. Fue en un retiro donde descubrió un don que el Señor le regalaba, pero que había permanecido escondido hasta esa ocasión. Se encontró a sí misma rezando a través de sus dibujos y, poco a poco, esa forma de orar se volvió un hábito a través del cual alcanzaba mayor profundidad con Dios. En ese momento, aún no imaginaba que el Maestro le pediría algún día sacar sus dibujos del cajón y con su arte transmitir el Evangelio.

Sencillez, belleza y profundidad son las tres palabras que definen Echando Redes, una página de Instagram que nació en febrero del 2019 por un deseo concreto de dos jóvenes: poner los dones al servicio del Reino. Su misión se dedica a transmitir a Jesús a través de distintas frases bíblicas, canciones o inspiraciones originales del equipo. La particularidad está en su forma de expresarse. Las palabras de distintos colores y diseños vienen acompañadas de dibujos hechos a mano y fotografiados en distintos escenarios: el cielo, la calle, el balcón, las plantas, un paisaje en algún rincón de la Argentina. Cada dibujo publicado trae consigo una descripción donde se pueden leer oraciones que son, al mismo tiempo, poesía. En la actualidad, la página es administrada por tres jóvenes que comparten su fe. En diálogo con Iglesia Millennial, dos de ellos explicaron cómo surgió este apostolado artístico y digital.

“Sé vos, sé libre. Hacé lo que te haga sentir vos”

La cuenta de Echando Redes tiene un cómico comienzo porque empezó siendo una simple cuenta falsa que una adolescente utilizaba para divertirse con sus amigos. Luci no imaginaba que se terminaría convirtiendo en una página de evangelización católica. Fue una amiga la que la inspiró y la incentivó para iniciar este proyecto. Luci dibujaba muy bien y eso ya empezaba a notarse en su entorno social. Así fue que un día, la cuenta fake llamada “Luci piola” se convirtió en Echando Redes. Pienso en el contexto en el que nació la página. Yo en un quinto año queriendo encajar en la sociedad y con la mirada del otro que pesaba una banda. Se me venía a la mente: ‘sé vos’, ‘sé libre’, ‘hacé lo que te haga sentir vos’”, explicó Luci. Hoy Lucila tiene 19 años y es estudiante de enfermería en la Cruz Roja.

Giuliana, la amiga de Luci que había iniciado con ella el proyecto, terminó dejándolo, pero el Señor convocó a otros trabajadores para su Viña. “Dios nos habla en el corazón y cuando viene de ahí hay que mostrarlo. Si es de Dios, va a dar fruto”, expresa Juan Bellini, uno de los integrantes del equipo de Echando Redes. Juan tiene 25 años y es profesor de Historia y otras asignaturas en tres colegios secundarios de la ciudad de Buenos Aires. Él es quien escribe muchas de las oraciones que acompañan cada publicación. “Cuando era chico odiaba Lengua y Literatura y no me gustaba leer ni escribir. Todo eso que odié en mi vida hoy son dones. Es muy raro todo”, admite Juan, quien se unió al proyecto tiempo después de su fundación.

Es como un lugar íntimo y al mismo tiempo un lugar de misión

Sí, obvio Juan, sumate”, le dijo Luci sin pensarlo demasiado. Lucila conoció a Juan cuando ella tenía 15 años y él era su animador de catequesis de confirmación en la parroquia San Pedro Apóstol. Desde el comienzo, sintieron una cercanía el uno con el otro, pero ella no lo eligió como padrino porque aún no lo conocía mucho. Hoy son como hermanos y Juan se convirtió en el padrino adoptivo de Luci. “Echando Redes sirvió para acercarnos más entre nosotros”, explicó Juan. A veces es él quien le pide a ella que haga un dibujo con algo que él acaba de escribir, y otras veces Luci se inspira y le comenta a Juan sus ideas o escribe ella misma el texto que acompaña la publicación. En ese camino de ida y vuelta se volvieron compañeros de fe. Para ellos, la cuenta es un regalo que los ayuda a rezar. “Es como un lugar íntimo y al mismo tiempo un lugar de misión”, reflexiona él.

Juan recuerda el pasaje del Evangelio en el que Pedro se está hundiendo en las aguas y Jesús lo levanta (Mt 14, 22-33), y comenta que la página de Echando Redes llegó en un momento de su propia historia para levantarlo. “La cuenta fue ese canal por el que, en los momentos más duros y más felices de mi vida, tuve un encuentro con Dios. Creo que eso lo compartimos los dos”, aclara. Luci explica que el 2019 fue un año difícil para ella y Echando Redes la ayudó a salir del estancamiento de tristeza. “Fue como decir: ‘Mirá acá tenés algo que te sirve. Agarrate y aferrate a eso’”, afirma.

Echando Redes alcanzó los 1000 seguidores sin implementar ninguna estrategia de marketing. “Con que a una persona le llegue, alcanza”, afirma Luci. Su padrino adoptivo agrega: “Tenemos cero marketing. Cuando se publica se publica. Cuando no se publica, no se publica. Por ahí podemos tardar un mes o dos meses en publicar o quizás en una semana sacamos tres escritos”. Nunca intentaron la promoción de la cuenta, ni siquiera entre sus conocidosTratamos de mantener la incógnita porque publicamos algo tan personal nuestro que a veces no querés que sepan quién sos”, explica Lucila. A su vez, el profesor de historia retoma una frase de su tocayo, Juan el Bautista: “Es necesario que Él crezca y yo disminuya”. Juan explica que no le interesa que lo miren a él: “Quiero que miren a Jesús. Creo que si seguimos siempre enfocándonos en esa mirada, Él va a seguir dando frutos”, aclara. En sus deseos de humildad, ambos comparten su arte a escondidas.

“Es necesario que Él crezca y yo disminuya”

Para inspirarse, Luci se sirve de una frase que decía una profesora de su secundaria: “Cuando no sepas qué hacer, cerrá los ojos y dejate llevar“. Ella suele escuchar canciones para despertar su corazón, algunas católicas, otras no tanto. “Es increíble cómo de cosas no católicas podemos darle la vuelta y encontrar a Jesús en eso“, advierte. Para Juan, por su parte, la lectura es una gran fuente de inspiración. En especial, recomienda dos autores: Micher Quoist y Jean Vanier, ambos escritores católicos.

Si tenés un don, explotalo para el Reino”, incentiva Luci. “Se vos, sé libre. No te guardes lo que tenés”, reitera. Si Juan tuviera que dar un consejo a otros jóvenes diría que “lo que hagan sea un espacio de oración y que vaya de la mano con Dios”, y concluye: “Nosotros no somos tres jóvenes, somos cuatro porque en el medio está Jesús.

  • Si querés conocer la página de Echando Redes ingresá en este enlace.

4 comentarios sobre “Echando Redes: Arte y corazón en lo escondido

  1. Hola!!!👋😃
    Qué linda historia motivadora!!! Un gran ejemplo para alentar a los jóvenes a ofrecer sus dones al servicio del reino Dios! Algo tan noble como importante para la vida de todo Cristiano.
    Cultivar el amor de Dios atraves del Arte tiene su encanto doblemente asegurado, para el disfrute sencillo de lo cotidiano que viene del Padre…

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  2. Analía a mí también me pareció muy inspirador…. sencillo y que puede despertar muchos talentos juveniles… lo compartí con muuuuchos adolescentes. A seguir evangelizando por desborde!!

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