En 2019, en la comunidad de la orden de Carmelitas Descalzos de Argentina, surgió la idea de realizar jornadas de espiritualidad fiel al carisma carmelitano. El proyecto inicial era reunirse en familia en los distintos monasterios del país y convocar especialmente a los jóvenes. Sin embargo, la pandemia llegó para cambiar los planes.

Así surgieron las jornadas virtuales de espiritualidad carmelitana para jóvenes. La primera fue en el 2020 y con el pedido de los jóvenes decidieron realizarlas periódicamente: todos los últimos viernes de cada mes de 20 a 22 h.

Cada encuentro tiene una temática diferente con distintos expositores y se guían por la vida de los santos del Carmelo. En diálogo con Iglesia Millennial, Fray Federico y la hermana Bárbara de la Cruz comentan todos los detalles de esta invitación a profundizar la vida espiritual.

¿Cuál es la mayor riqueza de estas jornadas?
Fray Federico: —La riqueza es que la organizamos en familia. Se arma un equipo, y a la gente eso la enriquece muchísimo porque ve las distintas formas de vivir un carisma. Lo virtual nos permitió llevarlo a jornadas de espiritualidad para jóvenes.

La idea de eso no es traer jóvenes al Carmelo, sino que sea una propuesta que enriquezca a los jóvenes desde donde ellos están, quizás en los grupos de parroquia. Yo creo que es acercar la espiritualidad del Carmelo a la vida cotidiana de cualquiera.

Hermana Bárbara: —Cada jornada es única, entonces nos vamos enriqueciendo con distintos aspectos de nuestra espiritualidad que es tan rica y linda, pero también vamos haciendo encuestas a los jóvenes y ahí vamos viendo qué les interesa a ellos. La jornada de Teresita fue bastante especial. Y ahí vamos viendo las inquietudes de los jóvenes. Lo más lindo de todo para nosotros, como dijo Fede, es trabajar en familia porque enriquece mucho a los jóvenes; con la sencillez propia que tiene el Carmelo y con la alegría también.

¿Cómo está estructurada cada jornada?
HB: —Generalmente se hace una bienvenida, presentación de exposiciones, una charlita. Hasta ahora hay dos expositores por jornada. Después tenemos un momento de compartir en grupos en salas reducidas de Zoom y, por último, un momento orante y la despedida. Puede haber variaciones en cada jornada, pero la idea es esa.

FF: —La propuesta no es hacer todo el tiempo cosas que sean “pum” para arriba desde el arranque hasta al final porque también queremos ser nosotros, fiel al carisma que tiene mucho de sencillez, profundidad, espiritualidad, pero con un perfil para los jóvenes. Este año ya tuvimos tres jornadas. Lo lindo es que van cambiando los temas, los que exponen y los que hacen el momento de oración

“Acercar la espiritualidad del Carmelo a la vida cotidiana”

¿A quiénes están dirigidos los encuentros?
FF: —Los jóvenes de 18 a 35 años pueden participar por Zoom. La inscripción se realiza por formulario de Google y después vamos enviando un enlace para la reunión y algunas pautas para prepararse para la jornada. Y después de la jornada se da material para que sigan trabajando. También los encuentros quedan subidos a YouTube para que cualquiera pueda participar.

¿Los jóvenes que participan forman parte de la comunidad carmelitana?
FF: —No. Del porcentaje de los inscriptos, casi el 60 % no tiene contacto con ninguna comunidad. Las inscripciones llegaron a unas 350 personas y unos 130 mayores de 35. En la jornada por Zoom alcanzamos a ser 180 y en YouTube, 150.

HB: —Se conozca o no el Carmelo, todos los jóvenes están invitados.

¿Qué tiene para ofrecer la espiritualidad carmelitana a los jóvenes de hoy?
HB: —
Especialmente esta necesidad de la unión con Dios. Y por supuesto, enriquecerte con la espiritualidad que tiene cada santo.

FF: —Va con las respuestas más profundas que tienen que ver con el sentido de la vida, sobre todo, en esa edad de búsqueda que se da en la juventud; y el Carmelo entiende la riqueza que tienen los santos.

¿Cómo afectó la pandemia a los jóvenes?
HB: —Muchos estuvieron privados de los sacramentos y de la relación social, que para los jóvenes es tan característica, de reunirse, de ir para un lado para el otro; aparte de todo el sufrimiento que tiene la pandemia. Y en estas jornadas damos un mensaje de esperanza: estar unidos al Señor, poner los ojos en Él y desde Él. Y también sentirse acompañados, por eso los trabajos en grupo, para que puedan compartir y abrir su corazón. Que no se sientan solos y sepan que todos estamos en la misma barca, como dijo el Papa. Entre todos nos vamos haciendo espalda. Además, que sientan que los sostenemos con la oración.

Este 2021 ya organizaron tres jornadas en abril, mayo y junio, y la próxima está prevista para el 30 de julio, con el lema “María, Mujer de Dios y Madre del Carmelo”, por ser el mes de Nuestra Señora del Carmen.

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