Cada lunes de enero y febrero se hizo presente en el escenario de la sala Liber Art, de Mar del Plata, Margarita Antenucci caracterizando a Santa María Magdalena. Un unipersonal que recorre la historia de vida de una santa cuestionada que vivía atormentada hasta que la palabra de Jesús otorgó sentido a su existencia.

“Yo, María Magdalena”, es un unipersonal ideado y protagonizado por Margarita Antenucci, una actriz uruguaya de 58 de años que, luego de una fuerte historia de conversión, decidió darle un giro a su carrera artística, dedicándola ahora, “solo para Dios”. Antenucci conversó con AICA sobre las sensaciones de representar a María Magdalena. 

Partiendo del libro de la teóloga María Gloria Ladislao, la actriz eligió la vida de la santa para representar el unipersonal. Dirigida y adaptada por Pablo Rodríguez Andreoli, con Romina Giménez como asistente de dirección; la música final, “Ahora estoy de pie”, es de Manuel Asenzo, mientras que, durante las escenas se reproduce la banda sonora de las películas La Pasión de Cristo y Padre Pío.

Una historia de conversión 

Margarita Antenucci era una “actriz tibia”, una católica con “un Cristo a la carta”, según relató. Luego de una invitación a visitar a la Inmaculada Madre del Divino Corazón Eucarístico de Jesús, en el cerro de Salta, su vida dio un vuelco y sus costumbres cambiaron. Jesús entró y “reparó”: “Yo no cambié, Dios me cambió”. “Cuando bajé del cerro me di cuenta que la mano de Dios había estado siempre conmigo, y yo no me daba cuenta”, expresó. 

En el momento de actuar, rezo y le pido al Señor: “No te vayas del escenario porque esta es tu vida”

En confesión, un sacerdote le recomendó que haga teatro católico. Luego de algunos años de búsqueda, conoció la historia de María Magdalena y, trazando una similitud con la propia historia, se conmovió y decidió que quería interpretarla. “En ese momento, decidí nunca más hacer una actuación que ofenda a Dios”. 

Me sorprende escuchar el silencio respetuoso de lo que logra María Magdalena en el público

“Yo interpreto a María Magdalena porque volví a Dios, porque me convertí”, expresó. Y al preguntarle por sus sensaciones en el teatro, al momento de caracterizar a la santa, describió: “Al encarnar a María Magdalena. se me sale el corazón del pecho. Cuando veo a la gente entrar en la sala, pienso ‘¿Qué hago acá Dios mío?’ Y me sorprende escuchar el silencio respetuoso de lo que logra María Magdalena en el público, desde el principio hasta el final de la obra. En el momento de actuar, rezo y le pido al Señor: ‘No te vayas del escenario porque esta es tu vida’”. 

Antenucci se reconoce a sí misma como “una pobre miseria” que encarna a Santa María Magdalena: “No estoy a la altura, todo esto viene de Dios”. “Que el publico sienta lo que siente, es porque el Señor y María Magdalena están en el escenario conmigo, comiéndose las uñas. Y en ese momento, esto deja de ser un unipersonal, porque yo nunca actúo sola”, sostuvo. 

Yo interpreto a María Magdalena porque volví a Dios, porque me convertí

Al concluir, la actriz deja un mensaje especial para el público: “Nadie puede ir a ver esta puesta si no está dispuesto a salir con el corazón lleno de Dios”.

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