En este tiempo de espera que vivimos como Iglesia y después de transitar un año atípico, pensar en el título de esta nota es esperanzador. La divisa Adveniat Regnum Tuum, que significa «Venga tu Reino» y que impulsa la vocación de los hermanos asuncionistas, hoy más que nunca se hace eco y plegaria en nuestros corazones ansiosos por la llegada de nuestro Rey de reyes.

Los religiosos Agustinos de la Asunción o asuncionistas surgen en el año 1845 en Francia de la mano del padre Manuel d’Alzon, quien fundó además la congregación de las Oblatas de la Asunción. Los pilares de su misión responden a la invitación de su fundador: “Trabajar por el advenimiento del Reino de Dios en nosotros y alrededor nuestro, siendo enviados por la comunidad religiosa, que es quien nos sostiene y nos permite amar y dedicar nuestra misión a aquello que Jesús más amó: a María y a la Iglesia”, nos cuenta el padre Jorge, sacerdote de la congregación.

VIDA COMUNITARIA

En Argentina están presentes en dos comunidades en Santos Lugares, provincia de Buenos Aires. El trabajo que llevan a cabo apunta a la religiosidad con la gruta y Santuario de Lourdes. Además, tienen dos colegios, uno en CABA (Instituto San Román) y el otro en provincia de Buenos Aires (Instituto Nuestra Señora de Lourdes). “Tenemos la suerte de acompañar a los chicos de los colegios en distintas experiencias pastorales, de misión y allí descubrimos también muchas situaciones que necesitan de nuestra presencia”, nos relata el joven. Además, se encuentran en algunas capellanías en comunidades religiosas femeninas, acción católica y scouts.

Hay hombres y mujeres que trabajan con la comunidad de religiosos y desde su visión como laicos comprometidos contribuyen a la construcción de una mirada colectiva ante las distintas situaciones

Los acompañan en sus tareas muchas personas que trabajan codo a codo,y que poco a poco se van vinculando de una manera más personal a la misión. Tanto en los colegios, como en la parroquia y santuario, hay hombres y mujeres que trabajan con la comunidad de religiosos y desde su visión como laicos comprometidos contribuyen a la construcción de una mirada colectiva ante las distintas situaciones, comparten y viven la espiritualidad de la Asunción y reciben el nombre de “Alianza”. Jorge dice al respecto: “Los laicos y laicas nos ayudan a aterrizar algunas ideas y a vivir sin olvidarnos de la cotidianidad de la experiencia de fe. Ellos, además de vivir la espiritualidad, comparten con nosotros la misión y se hace mucho más enriquecedora”.

VOCACIÓN Y SERVICIO

El llamado se actualiza constantemente ante aquellas nuevas realidades que los interpelan y atraviesan, nos cuenta el religioso que “en este tiempo de pandemia nos hemos visto enfrentados a situaciones con necesidades tanto económicas como espirituales. Hay muchas personas que no solo necesitan alimentarse, sino que también un oído atento, resolver dudas, sentirse acompañados en un tiempo de gran incertidumbre“. Para la comunidad ha sido desafiante responder desde su consagración a una necesidad enorme.

Matías actualmente es religioso y estudiante de Teología. Forma parte de la comisión provincial  de comunicación en redes sociales. Este servicio lo lleva a cabo acompañando las redes sociales de las comunidades, pastorales, parroquias de la provincia andina (compuesta por Chile, Colombia, Ecuador y Argentina). Desde su testimonio nos comparte: “Creo que hoy ha quedado patente la necesidad de las comunidades de usar estos medios como un campo pastoral: ya nadie se pregunta si es bueno transmitir una celebración eucarística por Facebook, hoy es algo asumido pastoralmente”. Su servicio y convicción va por ahí, ver las redes sociales como un instrumento de comunicación vigente y, en consecuencia, usar las estrategias propias de este campo. Por esto es que con énfasis nos dice: Si vamos a comunicar, comuniquemos bien y hoy las redes sociales exigen buen diseño, buena estrategia de marketing, buena integración de valores evangélicos”. 

La Asunción representa una familia y un carisma vigente que tiene mucho que dar hoy: Estar ahí donde Dios está amenazado por el hombre y el hombre amenazado como imagen de Dios, la dimensión social para el joven es muy marcada. “Encuentro en la Asunción un carisma que potencia mi espiritualidad personal, es un camino muy lindo que dejó el padre d’Alzon y me ha gustado recorrerlo. Ser asuncionista marcó mi vida y estoy contento que así sea, eso significa que me he dejado afectar por este carisma, por esta espiritualidad, por esta familia. Incluso hay un antes y después desde una mirada de madurez personal. Pero lo lindo es que ese antes y después no es de un momento a otro, ha sido todo un proceso, un camino que me plenifica en comunidad”, afirma el religioso.

LOS JÓVENES Y LA ASUNCIÓN

Hoy el mundo juvenil es una linda oportunidad para la Iglesia y, especialmente para la Asunción, es un desafío en la dimensión espiritual. Conversamos también con Javiera, una joven asuncionista perteneciente a la Pastoral Juvenil de Lourdes ubicada en Santiago de Chile. Actualmente es parte de un grupo de jóvenes confirmados que apoya el proceso de preparación para la confirmación y organiza actividades con distintos objetivos dentro de la comunidad.

Ella nos compartió su mirada sobre la participación de los y las jóvenes en este proyecto pastoral, donde acuden con compromiso y con un interés especial por identificarse más con el carisma: El carisma asuncionista plantea un triple amor: a la Iglesia, a María y a Jesús. Lo que les permite a los jóvenes aportar con su vitalidad y energía para hacer tangible estos amores, mediante distintas actividades. Los jóvenes aportan con el movimiento y la actualización constante del mundo que nos rodea: van evidenciando la necesidad de mover y actualizar también nuestra iglesia mediante el carisma.

Los jóvenes aportan con el movimiento y la actualización constante del mundo que nos rodea: van evidenciando la necesidad de mover y actualizar también nuestra iglesia mediante el carisma.

Por su parte, la Asunción durante muchos años ha entregado a los jóvenes un espacio acogedor, no sólo físico, sino espacios donde se les permite explorar y concretar distintas ideas y acciones para palpar la fe. El carisma es amplio, por lo que permite dirigirse a más de una necesidad en la sociedad y así también aportar al crecimiento personal de cada joven que transite por la comunidad. Además, los animan a explorar su vocación y a servir ante la necesidad de un otro. A nivel de provincia, algunos se dedican al trabajo con jóvenes, otros migran a otras pastorales de cada comunidad, algunos trabajan como voluntarios en hogares con personas en situación de calle, entre otros carismas.

Con seguridad, Javi nos cuenta cómo debido a la pandemia que nos tocó afrontar este año, el apostolado tomó otro rumbo. “Como a todo el mundo, nos cambiaron los planes y se plantea el escenario como dificultad, dado que uno de los elementos más esenciales en el trabajo pastoral con jóvenes se da de manera presencial -con todos es importante por supuesto- pero muchos jóvenes vienen buscando un espacio, un lugar que les identifique, del que se apropien, que les haga sentir parte, y al vernos limitados, hace que se dude si darle continuidad o hacer un stop y reanudar ‘en algún momento’. Finalmente, la respuesta a la que se llegó, y que sigue cobrando sentido ante la incertidumbre, es tener fe, probar y aprovechar los medios digitales en los que los jóvenes llevamos ventaja porque hay manejo en su utilización y seguir siendo Iglesia pero desde casa.

Al charlar con ella acerca de su vínculo personal con la congregación, nos compartió este hermoso testimonio vocacional: “Ingresé a la Asunción desde pequeña, ya con un gran precedente familiar: mis padres se conocieron en la pastoral juvenil y ambas familias pertenecían al barrio Lourdes. Entonces en sí, por la comunidad siempre existió un cariño especial. Una vez hecha mi primera comunión, continué preparando a niños para este sacramento y descubrí mi vocación para ser profesora. Ingresé a la pastoral juvenil y podría decir que ésta fue mi primera escuela de formación antes que la universidad. Entonces sí, el encuentro con mi vocación, el conocer personas guías y claves y el poder ir trabajando por el Reino -como se dice en el carisma- claramente marcan para mí un antes y un después”. Una vida entera siendo parte de esta gran familia asuncionista.

AÑO JUBILAR

Este próximo 25 de diciembre celebran el Jubileo por el 175° aniversario de la fundación de esta comunidad presente en todos los continentes. Si bien los planes para celebrarlo se vieron limitados por la cuarentena, pudieron reorganizarse y seguir haciendo comunidad a pesar de la distancia. El canal principal fue el de la evangelización digital, mediante el cual pudieron realizar algunos encuentros vía Zoom, que han ayudado a mantener el espíritu en familia, y están analizando la posibilidad de reorganizar las fechas de los posibles encuentros internacionales de manera presencial.

Fue un tiempo de gracia para todos los miembros, especialmente para los jóvenes que comenzaron a compartir la reflexión del Evangelio desde su caminar juvenil. Eso les permitió llegar más lejos mediante redes sociales, expresar el mensaje con palabras sencillas y propias del mundo actual. De a poco, cada comunidad fue adoptando esta idea y a nivel congregación se fue replicando.

Otra instancia fue la conformación de un equipo de trabajo con la pastoral vocacional. Se han ido generando encuentros entre distintas pastorales, la última vez fue a nivel de provincia andina en modalidad online, donde es la pastoral juvenil quien realiza esta convocatoria, manteniendo el foco vocacional y la promoción de la identidad Asuncionista.

TESTIMONIO DE VIDA

Creemos que la acción guiada por el espíritu de la Asunción, nos permite reconocer nuestra responsabilidad social en este momento, que lo que podamos hacer para ayudar a quienes más lo necesitan

“La Asunción me ha permitido conocer una familia. Su vivencia de la vida comunitaria me llamó siempre la atención. He tenido la posibilidad de formarme y estudiar para prepararme de mejor manera para la misión, en donde he puesto mis dones al servicio de lo que la congregación me ha confiado y solicitado. Hoy en Argentina he conocido una Asunción diferente, con rostros e historia muy especiales, y me siento con la responsabilidad de seguir aportando en cada una de las tareas y misiones que mis superiores me pidan. Creemos que la acción guiada por el espíritu de la Asunción, nos permite reconocer nuestra responsabilidad social en este momento; que lo que podamos hacer para ayudar a quienes más lo necesitan es un signo de la espiritualidad el Reino de Dios. A veces nos quedamos  únicamente con el gesto solidario, entonces nuestro esfuerzo apunta a acompañar este servicio con una nueva mirada, motivados por Jesús a la manera de la Asunción”, concluye Jorge.

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