En 1970, en Uruguay, el padre Luis Pedro Montes, sacerdote jesuita que organizaba ejercicios espirituales, notó que, tras la efervescencia propia de los días consecutivos de un retiro, las gracias recibidas durante los ejercicios se perdían y, al poco tiempo, las mismas personas volvían con las mismas inquietudes.

Ante esta realidad, el padre Montes vio la necesidad de dar una continuidad a los ejercicios espirituales y trabajar en el alma de cada persona para que todas las gracias pudieran canalizarse en la vida concreta de cada una.

Con entrevistas individuales y periódicas, el sacerdote jesuita comenzó a acompañar y dirigir espiritualmente a esas personas y, ante su ejemplo y testimonio, muchos de los jóvenes que se acompañaban con él sintieron el llamado a realizar ese mismo apostolado y así surgieron las primeras consagraciones con la dedicación específica de una forma de vida y apostolado.

Este fue el inicio de Dalmanutá, fundada el 15 de agosto de 1980 de la mano del padre Montes y el exjugador de fútbol de la selección uruguaya, Ernesto Popelka, en quien el padre encontró la sintonía espiritual para dar cuerpo a esta congregación mixta, de hombres y mujeres, consagrados y consagradas que trabajaran juntos sobre dos ejes: la contemplación y el apostolado de la dirección espiritual.

En Argentina, la institución Dalmanutá tiene su sede en Avellaneda desde 1986. Una casa, llena de habitaciones acondicionadas de modo acogedor pero sencillo, donde las sonrisas de los consagrados y consagradas desfilan entre los pasillos mientras hacen sus tareas. Allí nos recibieron la Hermana Laura y la Hermana Luján para compartirnos su testimonio sobre el apostolado que realizan.

«En Dalmanutá no todos los varones son sacerdotes, pero sí todos los varones y mujeres somos directores espirituales y religiosos consagrados», nos cuenta Luján. La dirección espiritual existe en la Iglesia desde hace mucho tiempo, «se trata de encontrarte con alguien que ya lleva un camino recorrido, con otra experiencia y otra formación, que puede ayudar a uno a discernir y conocer la propia alma y cómo es Cristo en uno, a través de las mociones internas que se aprende a entenderlas con el acompañamiento del director espiritual».

«En la dirección espiritual uno se encuentra con alguien que nos ayuda a discernir y conocer la propia alma y cómo es Cristo en uno».

«La dirección espiritual ayuda a poder darle la valoración justa a cada cosa que surge y habita en el corazón del hombre, lo mejor y lo peor», reflexiona la Hna. Laura.

Las dos concuerdan en que el verdadero protagonista de la dirección espiritual no es ni el director ni la persona acompañada, sino el Espíritu que va marcando el camino. El director es una partera que «ayuda a dar a luz algo que ya está dentro» con las herramientas y la experiencia con la que cuentan.

La mediación de la dirección espiritual es una ayuda para poder reconocer y «seguirle la pista al Espíritu«. El director espiritual es semejante a Elí para Samuel, quien conoce tu alma tan profundamente que puede ayudarte a reconocer la voz de Dios y ser mediador.

Además de la dirección espiritual individual, los consagrados de Dalmanutá también acompañan a diferentes grupos de pastoral de la diócesis de Avellaneda y de Buenos Aires. «Acompañamos desde nuestro carisma y nuestra experiencia, llevando nuestra vocación a la dirección espiritual a los diferentes grupos que acompañamos con el límite que tiene lo grupal».

Todos los consagrados de Dalmanutá comenzaron recurriendo a la dirección espiritual y terminaron encontrando allí su vocación. «En nuestra formación lo primero es la propia experiencia de dirección espiritual, y luego nos formamos en diferentes ciencias, como teología, psicología, antropología, entre otras, que nos ayudan a decodificar el Espíritu y a tratar con respeto al alma».

La llegada a Dalmanutá de las personas que buscan un acompañamiento espiritual se va dando de boca en boca, a través del testimonio que los religiosos consagrados de la institución dan en los ámbitos cotidianos y el testimonio de otras personas que, conociendo la institución, la difunden. «La elección del director espiritual a veces es porque la persona viene buscando a un director específico; pero cuando no es así, nos explican qué están buscando de la dirección espiritual y se le designa al director que se considere más adecuado para su situación particular».

Luján y Laura llevan recorridos y experiencias diferentes en el apostolado de la dirección espiritual y en la vida consagrada en la Institución Dalmanutá, pero ambas coincidieron en la invitación a todos, sobre todo a los jóvenes, a seguir buscando en el interior de cada uno.

«Dios sigue actuando en el alma de cada uno, y allí está ese Cristo pidiendo que lo escuchen. Es necesario dejarse acompañar y la Iglesia tiene ese carisma al servicio de quienes lo necesiten. Que no se pierda la esperanza, no todo está perdido y, de hecho, si uno está incómodo es señal de que quiere otra cosa, algo que muchas veces no se encuentra afuera, sino haciendo viajes interiores donde se encuentran cosas mucho más sorprendentes. Solo hay que animarse», nos invita la Hna. Luján desde su experiencia.

«Haciendo viajes interiores se encuentran cosas mucho más sorprendentes. Solo hay que animarse».

Por su parte, la Hna. Laura nos deja la invitación a «animarse a seguir buscando. Ante las incomodidades e insatisfacciones que uno tiene, hay que seguir buscando sin conformarnos. El alma necesita ser atendida, y no todo se resuelve con lo que sacia en el exterior, hay que atender la llamada interior. Hay que seguir buscando, pero no eternamente, cuando uno encuentra lo que llena el interior, hay que jugarse por eso«.

  • En la actualidad, Dalmanutá tiene consagrados en Uruguay, Argentina, México y Brasil que acompañan en la dirección espiritual a jóvenes y adultos que tienen sed de conocer y comprender las mociones del Espíritu Santo en sus almas.
  • Podés conocer más sobre la institución visitando su página web.
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3 comentarios sobre “Dalmanutá: a la escucha del llamado a las almas

  1. Hola ya tengo como 17 años teniendo.mi direccion espiritual y me ayudado.mucho, a sanar heridas, traumas y complejos, agradezco mucho al Padre Ignacio mi Director espiritual que me ha apoyado y ayudado mucho, Dios lo colme de bendiciones

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