Ocupar los segundos lugares no indica que nos faltó lograr algo, o la mezquindad de quien se quedó corto por dar; más bien, en el Reino de los Cielos, los segundos lugares son para aquellos que se atrevieron a vivir con radicalidad la Buena Noticia de Jesús. Si el testimonio de nuestra vida va renunciado a los primeros puestos, es indicio de que vamos por buen camino.

Seria bueno preguntarse: ¿Cómo lograr los segundos lugares? Esta es la invitación para que recemos juntos durante estos días. Empecemos por buscar poner al frente de nuestra marcha a Dios; que él se ocupe de guiar el camino y tras sus pasos ir andando como discípulos del Maestro. Es sencillo de decirlo, difícil de vivirlo.

Mas de una vez nos ha pasado querer ocupar los primeros lugares, o también la modestia del reconocimiento por el bien logrado, o el merito agradecido. Sin embargo, la frase célebre: “hay mayor alegría en dar que en recibir” aclara bastante el horizonte de nuestro modo de obrar, de esta manera nos centramos en los otros antes que el ensimismado yoísmo, valga la redundancia.

Empecemos por buscar poner al frente de nuestra marcha a Dios

Hay rincones en nuestra vida que todavía están oscuros por la falta luz que nos acerca Cristo vio y resucitado. Estos lugares quedan a la vuelta de la esquina esperando una mirada funcionalista, una actitud egoísta, una falta de empatía con los que sufren o están necesitando de nuestras manos. ¡Cuán diferente seria nuestro corazón si nos dejáramos trasformar por el modo que Jesús tiene de amar!; y así darnos por enteros, sin buscar ni halagos y ni recompensas.

Bueno seria ir puliendo nuestra espiritualidad con las parábolas, con las bienaventuranzas, con las obras de misericordia, con tantos itinerarios que brotan del Corazón ardiente de Jesús, que no se cansa de invitarnos a seguirlo cada vez mas de cerca.

Pienso en modelos de vida que pueden aparecer en nuestro itinerario espiritual para dar ejemplo de los segundos lugares: Juan Bautista; Mónica, mamá de Agustín de Hipona; Clara de Asís, amiga entrañable de Francisco; Escolástica, hermana de Benito de Nursia; José, esposo de la Virgen María; entre tantos otros. Podrías seguir con una larga lista de hombres y mujeres que se atrevieron a servir en los segundos lugares. Vos, ¿Te acordás de algunos más?

Hay que ir puliendo nuestra espiritualidad

Cuantos valores tan bellos hay detrás de estos grandes modelos que se animaron a gastar sus vidas siguiendo a Jesús con una donación total de su vida a la causa del Evangelio; comunicando con su testimonio la valentía por ir detrás, disminuyendo el egoísmo, y por gracia de Dios creciendo en la caridad, en la fe y la esperanza.

Frente a un mundo que busca descabelladamente el éxito, conquistas, y los triunfos personalistas para autorrealizarnos; agarremos la jarra y la toalla para lavar los pies de los que están al costado de la vida esperando ser alcanzados por la integración y la promoción a una vida mas plena junto a Dios.

En estos días tengamos bien presente buscar ser fieles a Jesús, al modo del segundo lugar, buscando humildemente dar testimonio de vida y luz en calles oscuras y mezquinas. Vivamos el modo de Dios.

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