«Todos los hermanos prediquen con las obras». Así comienza San Francisco de Asís, luego de un párrafo aclarativo, su sección referida a «los predicadores» en su Regla franciscana inicial (Regla no bulada). Y creo que ya nos delineó bastante el panorama acerca de su enfoque sobre la misión. En este Octubre misionero, recordar que ella es una cuestión más de obras que de palabras nos viene bien. Los invito a degustar el espíritu misionero de San Francisco. Para eso, les propongo continuar con algunas líneas de esta misma sección de su Regla («los predicadores») pero antes, una aclaración: Francisco nunca quiso escribir una Regla para su Orden franciscana. Estaba negado. Decía que la Regla era el mismo Evangelio. ¿Para qué escribir otra cosa? Pero tuvo que hacerlo para que le aprueben su Orden. Por eso es que vamos a ver que cita frecuentemente la Palabra…

  • «…Ruego a todos mis hermanos, predicadores, orantes, trabajadores, tanto clérigos como laicos, que procuren humillarse en todo, no gloriarse ni gozarse en sí mismos, ni exaltarse interiormente de las palabras y obras buenas, más aún, de ningún bien que Dios hace o dice y obra alguna vez en ellos y por ellos, según lo que dice el Señor: ‘Pero no se alegren de que los espíritus les estén sometidos (Lc 10,20).»: Francisco nos invita a ser humildes. A no mirarnos a nosotros mismos sino a Dios que dice y hace en cada uno de nosotros. Y esto vale para todos, sea de la condición que sea…
  • «Y tengamos la firme convicción de que a nosotros no nos pertenecen sino los vicios y pecados. Y más debemos gozarnos cuando nos veamos asediados de diversas tentaciones (cf. Sant 1,2) y al tener que sufrir en este mundo toda clase de angustias o tribulaciones de alma o de cuerpo por la vida eterna.»: Nos puede sonar muy duro… pero es el Evangelio. Francisco nos anima a cargar con la cruz. A soportar los sufrimientos por amor de Jesús, por su reino, por la vida eterna. Eso es parte del misionero. ¿Acaso no se suele llevar una cruz como símbolo misionero? ¿No se nos hace entrega de la cruz en cada envío misionero?
  • «Guardémonos, pues, todos los hermanos de toda soberbia y vanagloria; y defendámonos de la sabiduría de este mundo y de la prudencia de la carne (Rom 8,6), ya que el espíritu de la carne quiere y se esfuerza mucho por tener palabras, pero poco por tener obras, y busca no la religión y santidad en el espíritu interior, sino que quiere y desea tener una religión y santidad que aparezca exteriormente a los hombres. Y éstos son aquellos de quienes dice el Señor: ‘En verdad les digo, ya recibieron su recompensa’ (Mt 6,2). El espíritu del Señor, en cambio, se afana por la humildad y la paciencia, y la pura, y simple, y verdadera paz del espíritu.»: Estamos llamados a hacer las cosas de cara a Dios. No de cara a los demás. Procurar tener el Espíritu, que Él mismo sea nuestra recompensa con sus dones y beneficios, sin alardear, sin presumir…
  • «Y restituyamos todos los bienes al Señor Dios altísimo y sumo, y reconozcamos que todos son suyos, y démosle gracias por todos ellos, ya que todo bien de El procede. Y el mismo altísimo y sumo, solo Dios verdadero, posea, a El se le tributen y El reciba todos los honores y reverencias, todas las alabanzas y bendiciones, todas las acciones de gracias y la gloria, suyo es todo bien; sólo El es bueno (cf. Lc 8,19)»: Todo es don. Y ser agradecidos es parte del misionero. Restituir dice Francisco. De Él nos viene todo, Él nos envía, Él hace su obra en nosotros.
  • «Y, si vemos u oímos decir o hacer mal o blasfemar contra Dios, nosotros bendigamos, hagamos bien y alabemos a Dios (cf. Rom 11,21), que es bendito por los siglos (Rom 1,25).»: Siempre bendecir. Siempre. Decir-bien las cosas. Hacer el bien. No caer en el ojo por ojo…

Concluyo, precisamente, con una bendición… la que usaba Francisco, tomada del Libro de los Números (6, 24-26): «El Señor te bendiga y te guarde; te muestre su faz y tenga misericordia de ti. Vuelva su rostro a ti y te dé la paz«.

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Un comentario sobre “Misionando con Francisco de Asís

  1. Que hermosa nota! P. Alejandro, sabía muy poco de él, pero gracias a sus citas buscare más información al respecto. Sin olvidar obviamente esa bella bendición! Re linda!!
    Gracias y Bendiciones!

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